Responsable del Área Social de Cáritas Diocesana

Eduard Sala, Responsable del Área Social de Cáritas Diocesana

Va de vida es un libro que da voz a mucha gente que no sale en las noticias, y a los que abren puertas. Un libro sobre dolor, pero sobre todo sobre ternura y buen humor. No es raro que Eduard Sala haya ganado el premio Feel Good, dedicado precisamente a las
personas que nos hacen sentir mejor, y pensar mejor. El libro lo ha editado Plataforma Editorial.

¿A quién regalaste el primer ejemplar de Va de vida?
Abrí la caja delante de alguien que ya no sabe que es mi madre, y se lo quise regalar a quienes la cuidan, en la residencia Refugio de Obreras de la Hijas de la Caridad. Leí el fragmento que habla de ellas y lloramos juntos.

¿Por qué a ellas?
Porque la tercera planta es un lugar que podría ser de desesperanza y de dolor, y en cambio suceden escenas muy bonitas. Son gente que ama a gente que no es suya, con amabilidad, con sentido del humor.

¿Has regalado más ejemplares?
Pues le llevé una a Luna, y otro a Mila. Dos personas a quienes quiero muchísimo y que son parte de este libro. He aprendido tanto de esos que la gente ve desde la distancia… Lo más esencial que sé lo he recibido de gente que estaba en esa parte oscura del mundo. Y eso cambia la vida.

¿Qué podemos decir a los que observan desde la distancia?
Qué sonrían. La gente no lo sabe pero lo peor para las personas que viven en situación de sin hogar es que la gente no les mira a los ojos, ni siquiera cuando les da algo. Son invisibles. Sé amable. Habla con la gente. Da las gracias. Pide perdón si te equivocas. Cuando veas alguien triste, quédate con él, y, si te deja, dale un abrazo, sin palmadas en la espalda.

¿Esa es la diferencia entre acompañar y ayudar?
Evidentemente. Ayudar es vertical. Nunca digo que ayudo. Nos acompañamos, porque eso nos hace mejores. Sólo cambiamos cuando alguien nos toca el corazón. Tú saldrás mejor de esta entrevista. Y eso es gratis.

Es verdad. Ya estoy sonriendo.
Tú decides cómo será la calidad de tus conversaciones cuando tomas un café con alguien. Tratar amablemente a la gente siempre nos retorna ¿Sabes donde hacemos las reuniones en mi comunidad de vecinos?

¿Dónde?
En mi casa. Cuando se hacían en el vestíbulo, con frío y de pie, todo eran problemas. Desde que vienen a casa, no hay discusiones.

A un nivel mayor, ¿qué hacemos?
Pues todo el mundo debería trabajar por el bien común, que no es lo mismo que el interés general. Lo que interesa es el fútbol, el bien común es otra cosa.