Las videoconsultas facilitan una atención más personal con los pacientes.

La pandemia nos ha descubierto el poder de las videoconferencias para comunicarse con los parientes y también para estudiar, trabajar o hacer gestiones. Sin embargo, hasta ahora hemos explotado poco su uso médico: las videoconsultas.

La Fundació Hospital Esperit Sant ha puesto en marcha el servicio de videoconsulta, impulsado por la Generalitat, para que profesionales sanitarios y pacientes puedan verse las caras y recibir una visita médica sin tener que desplazarse al centro médico. Es especialmente importante en tiempos de pandemia, pero también será muy útil cuando acabe todo, para mantener una atención más cercana con los pacientes con dificultades de movilidad. Y, como consulta, no cabe duda que es mucho más eficaz que la visita telefónica.

Para poder hacer uso de este servicio hay que tener en casa un dispositivo con conexión a Internet, que puede ser un ordenador o incluso un teléfono móvil. El profesional sanitario envía un correo electrónico al paciente con un enlace, notificando la fecha y la hora de la visita. Llegado el momento, el paciente accede al enlace y se identifica con el CIP, el número de la targeta sanitaria, y así puede iniciar la videoconsulta con su médico o enfermera.

Hasta el momento el hospital ya ha comenzado a hacer uso de esta nueva herramienta en las visitas pre quirúrgicas del servicio de anestesia y visitas de seguimiento de hipertensión del servicio de medicina interna.