Llevar la mascarilla puesta y buscar playas menos concurridas está al alcance de todos.

Llevar la mascarilla puesta y buscar playas menos concurridas está al alcance de todos.

Desde que empezó la pandemia vivimos en una especie de limbo, esperando una vacuna milagrosa, o bien que el coronavirus desaparezca de un día para otro. Pero lo cierto es que cuatro meses después del inicio del estado de alarma, seguimos igual, quizás algo mejor. Pero seguimos viviendo en suspense.

Los gobiernos tratan de protegernos, pero no se atreven a tomar medidas más drásticas por miedo a los efectos económicos. Pasa en nuestro país, y también pasa en los países vecinos, de una y otra manera. Así pues, ¿qué podemos hacer? Debemos aceptar el coronavirus como una amenaza y tomar los menores riesgos posibles. O sea, seguir adelante, pero transformando algunos hábitos que a lo mejor no son tan imprescindibles como pensamos.

UN NUEVO TIPO DE OCIO

A pesar de que para algunos sea un drama lo cierto es que limpiarse las manos regularmente, llevar mascarilla y mantener una distancia social no son medidas tan extrañas ni tan costosas como para no integrarlas a nuestra vida diaria, durante el tiempo que haga falta.

Es cierto que las autoridades y las empresas deben contribuir a evitar aglomeraciones en el transporte público, y buscar alternativas económicas al turismo, pero también es cierto que está en nuestra mano cambiar el modelo de ocio, por ejemplo. Quizás ha llegado el momento de evolucionar del ocio de masas a otro más selecto, más de barrio, más variado, e incluso más sano.