La pastora Anna Plana cuida del ganado en la Vall d'Àssua, en el Pallars. - Foto: ACN. Marta Lluvich

La pastora Anna Plana cuida del ganado en la Vall d’Àssua, en el Pallars. – Foto: ACN. Marta Lluvich

Parece una locura, pero es verdad. La pandemia ha revalorizado el teletrabajo y las nuevas tecnologías y, a la vez, nos ha recordado la importancia de la agricultura y la ganadería, como productores de alimentos. Si queremos productos de proximidad hay que volver al campo a producirlos. Pero, ¿cómo se aprenden los oficios rurales? Pues, en la escuela.

Desde 2008 la Escola de Pastors de Catalunya, ubicada en Enviny (Pallars Sobirà) ha formado 202 alumnos, y el 60% ya está trabajando. La demanda supera la oferta y este año se graduarán 15 pastores más. Parece increíble, pero cada vez más personas sienten la llamada del sector primario. Edición tras edición del curso, la escuela ha detectado, además, un interés de las mujeres por convertirse en pastoras.

No penséis que se trata de una escuela de fireta, donde se va a pasar el rato. Esto es serio. Los candidatos estudian materias como Silvopatura o Fireshepherds, que permite a los pastores contribuir a prevenir los incendios.

Para Laia Batalla, directora de la escuela, hacer de pastor es una buena manera de escapar al campo si no posees tierras o no puedes comprarlas. Es un trabajo de futuro a la vista de la crisis de la globalización.