Muchas panaderías de pueblo buscan personal para seguir funcionando. Foto: Unsplash.com

Muchas panaderías de pueblo buscan personal para seguir funcionando. Foto: Unsplash.com

Primero el paro creció por la pandemia, y, ahora, por la postpandemia. El miedo de las empresas se traduce en despidos y en falta de contratación. A medida que dejemos atrás las restricciones el miedo irá disminuyendo y recuperaremos parte del dinero perdido. Sin embargo, quizás este sea un buen para replantearse algunas verdades asumidas. ¿Quién ha dicho que sólo hay trabajo en las ciudades? ¿Por qué insistimos en buscar empleo asalariado, si hay poco y es precario? ¿Qué hay de malo en formar una cooperativa? Hoy proponemos algunas opciones alternativas a la búsqueda desesperada de ofertas de empleo. Tomad nota.

REPOBLANDO CATALUNYA

Hace tiempo que hablamos de la España o la Catalunya vaciada. La gente ha dejado muchos pueblos vacíos para buscar trabajo en las ciudades, cuanto más grandes mejor. La pandemia ha tumbado por los suelos esta idea preconcebida. Por un lado, los urbanitas que pueden huyen de la masificación y se refugian en el campo, aprovechando las buenas comunicaciones que hay en Catalunya. Por otro, el teletrabajo nos ha descubierto que es posible trabajar a distancia. Y, de fondo, estamos viendo que, pase lo que pase, el precio de los pisos y de los alquileres sigue subiendo en Barcelona y el Área Metropolitana. La tendencia está cambiando y @Repoblem se hace eco de ello casi cada día. Este perfil de twitter de la Associació per a la promoció dels productors de qualitat reenvía a miles de interesados las diferentes ofertas de vida y de trabajo que surgen en los pueblos de Catalunya. Porque resulta que hay bares, panaderías o colmados cerrados por jubilación que son vitales para pequeñas poblaciones. Porque no hay más oferta. Los ayuntamientos hacen de intermediarios y facilitan la llegada a nuevos residentes dispuestos a ocupar esos negocios clave.

NEGOCIOS REAPROVECHADOS

n una línea similar trabaja Reempresa, que ya ha salvado más de 3.000 empresas catalanas. Es una iniciativa de la patronal CECOT y el Servei d’Ocupació de la Generalitat que pone en contacto a propietarios que cierran sus negocios, por jubilación o por otros motivos, con personas dispuestas a hacerse cargo y continuarlos. En la página web encontraréis un listado de las ofertas disponibles por poblaciones. La diferencia respecto a una simple inmobiliaria es que Reempresa hace de puente y garantiza que la negociación sea honesta. Aquí no se trata de colocar un negocio ruinoso a algún pardillo sino de traspasar un negocio que funciona a una familia interesada a cambio de un precio razonable. Una oportunidad muy interesante para trabajadores que estén en paro y no cuenten con la suficiente cualificación para reengancharse al mercado de trabajo.

LAS COOPERATIVAS ESTÁN DE MODA

Pero, ¿qué pasa si no contamos con el capital suficiente para pagar un traspaso? Pues aquí entra la tercera opción: economía social y solidaria. Quizás en nuestro entorno haya alguien en la misma situación, ¿por qué no cooperar y compartir el negocio? No es tan difícil como parece y hay muchas entidades dispuestas a ayudarnos en el proceso, como el Ateneu Cooperatiu del Baix Llobregat o el Ateneu Cooperatiu Barcelonès Nord. Al final, se trata de compartir el capital y el trabajo con otras personas en nuestra misma situación. Es una opción con muchas posibilidades, porque pueden unirse trabajadores de diferentes campos que se complementan unos a otros. Imaginemos, por ejemplo, una cocinera, un camarero y una administrativa, juntas podrían poner en marcha un restaurante o un bar de base cooperativa, ¿verdad? Nadie dice que sea fácil, pero es una buena forma de autoempleo, sobre todo si queremos depender de nuestro propio trabajo y no de los vaivenes del mercado.