Los consumidores serán a la vez propietarios, trabajadores y clientes.

Los supermercados son la gran barrera para los productos de proximidad. Imponen precios tan bajos a los pequeños productores que estos acaban por quedarse fuera del negocio. Y nosotros acabamos comiendo fruta y verdura de todo el mundo, menos de nuestros agricultores.

Pero eso podría cambiar dentro de poco. En 2020 abrirán en Sant Andreu y en Manresa los dos primeros supermercados cooperativos del Estado.

UN MODELO EXITOSO
Los dos centros replican el exitoso modelo del Park Slope Food Coop, abierto en 1973 y que actualmente agrupa casi 20.000 socios. En Europa ya se ha empezado a implantar en ciudades como París o Bruselas. En estos establecimientos cada socio dedica tres horas al mes al proyecto. Eso permite reducir los márgenes y ofrecer precios mucho más asequibles para una alimentación de calidad y de proximidad.

El supermercado cooperativo de Barcelona, pendiente de una ubicación definitiva, nace de la asociación de L’Economat Social de Sants y el Menjador Ca la Rosa de la Sagrera.

En ambos casos son cooperativas sin ánimo de lucro, lo que permite ofrecer precios más ajustados a los socios. En realidad, sale más barato porque el consumidor es propietario, trabajador y cliente a la vez.

La oferta no se circunscribirá sólo a productos alimentarios. Las cooperativas permitirán comprar cualquier producto que puedas hallar en un supermercado convencional.