José Aznar ofrece psicoterapia gratuita a quién lo necesite

José Aznar es un psicoterapeuta muy particular. Su diván es el sofá de su propia casa, porque ofrece gratuitamente su ayuda profesional a las personas que lo necesiten. Se gana la vida sin necesidad de trabajar así que decidió, hace ya 35 años, dedicarse a su verdadera vocación: la psicoterapia gratuita.

Llevas 35 años ejerciendo la medicina gratuitamente, por solidaridad.
Así, es. Estudié en la Universidad Autónoma y luego gané una plaza en el Hospital Clínico. Pero mi madre me cedió un negocio familiar y decidí que quería dedicarme a mi vocación: la psicoterapia gratuita.

¿Por qué la psicoterapia?
Mientras estudiaba ya fui a conocerme a mí mismo, como paciente, a un psicoanalista y otros especialistas. Entonces descubrí que el enemigo no lo tenemos dentro sino fuera.

¿Y quién es?
Pues, todos esos pensamientos y emociones negativas que tenemos. Forman una especie de identidad falsa que enviamos al inconsciente para protegernos. Pero desde allí acaban dirigiendo nuestra vida.

¿Y cómo se combate este enemigo?
Hay que examinar qué pusiste allí de pequeño. Detectarlo y apartarlo. Sólo así podemos hallar la felicidad que está en cada uno de nosotros

La mayoría busca la felicidad fuera, en algún lugar apartado.
Es ese personaje falso que hemos creado quién busca fuera. En realidad, no nos falta nada. Hay que encontrar ese ser maravilloso que tenemos dentro.

La mayoría prefiere acabar con el enemigo a base de medicamentos.
Los antidepresivos o los ansiolíticos se pueden usar cuando son útiles. Y van bien. Pero para cambiar la mente hace falta un psicoterapeuta. Y mejor si es uno que haya pasado su propio infierno.

Esto no lo había oído todavía…
Así es más fácil ayudar a los otros a salir de su infierno.

¿Y cómo era tu infierno?
Había muchos miedos, mucha rabia, tristeza, culpa, orgullo, sentimiento de inferioridad… Son cosas que están en todos nosotros de forma inconsciente.

¿Y cómo llega todo eso a la mente?
De una manera inconsciente. Un padre llega a casa malhumorado y llama tonto a su hijo. Cualquiera pensaría que es fruto del mal humor, pero los niños tienen una mente mágica. Creen las cosas sin contrastarlas. Y él comienza a creer que en realidad es tonto. Para protegerse lo envía al inconsciente y eso genera un sentimiento de inferioridad.

¿Cómo llegan a ti tus pacientes?
Prefiero llamarlos amigos. Contactan conmigo a través de los medios, o del boca a boca. Me piden hora y vienen a casa. Y yo procuro atenderlos a todos.