Molina vivió en la calle y ahora es actor de cine y de teatro.

A los periodistas nos encantan las historias de superación, y la de Enric Molina es lo máximo. Vivía en la calle, como un sin techo más. Pero consiguió salir y cumplir el sueño de su infancia: ser actor. Y ahora protagoniza la película Sense sostre, recién estrenada, y participa en varias obras de teatro. Un cuento con final feliz.

¿Qué tal te ha ido la experiencia como actor de cine?
Vivo en un sueño, todavía. Tengo que despertar, y no quiero.

¿Cómo saliste de la calle?
Me iba a dormir y pensaba: este es el último día que paso aquí. Quique, me decía, ponte las pilas. Yo quería ser normal, tener mi casa, mis cosas. Me hablaron de la Fundació Arrels, que ayuda a las personas sin techo. Me ayudaron muchísimo. Nunca les estaré lo bastante agradecido.

¿Te sacaron de la calle?
Primero comencé a ir allí para ducharme y cambiarme. Luego me dieron una habitación de alquiler, en uno de sus pisos. Y desde hace dos años ya vivo solo.

¿Y en qué momento saltaste a la gran pantalla?
Un día vi un cartel que decía: ¿Quieres ser actor? Era una convocatoria de casting. Fui y comencé a trabajar en una obra de teatro. Allí me vieron los directores de Sense Sostre.

Y te ofrecieron el protagonista.
No, me ofrecían un pequeño papel. Me hicieron un casting y yo lo di todo. Así que pensaron: este tío tiene carisma. Y me ofrecieron protagonizarla.

¿Por qué lo viste tan claro?
La gente me decía, fot-li canya, porqué sirves para esto. ¿No te das cuenta? Y es verdad. Porque no sirvo para nada más. Me botaban de todos los colegios porque no me gustaba ninguna asignatura. Pero empecé a trabajar muy joven, y lo hice para pagarme los estudios de actor.

¿Qué hay de verdad en la película?
La realidad es mucho más dura. Porque cuando acabas de rodar te vas a casa. Para mí fue fácil hacer de actor. Fue como rebobinar un poco mi vida. Pero es muy diferente, porque en la calle la gente te ningunea.

El menosprecio, ¿no?
La gente cree que todos los sin techo son alcohólicos. Y no es así. En todo caso, algunos beben para olvidar lo perra que es su vida.

¿Qué haces ahora cuando te encuentras con un sin techo?
Siempre que puedo les ayudo, por poco que tenga. Una moneda, un café, una manta ahora que hace frío… Aunque sea unas palabras de aliento. Estas personas existen, se merecen que les dediquemos diez minutos de nuestra vida.