David Rabadà acaba de publicar "Covid-19. Crisi i oportunitat"

David Rabadà acaba de publicar “Covid-19. Crisi i oportunitat”

David Rabadà es un profesor de ciencia geológica con una propuesta sorprendente: la covid-19 podría ser una oportunidad para nuestro sistema educativo. Quién sabe si la última… Parece una provocación, pero en su libro recién publicado, “Covid-19. Crisi i oportunitats”, explica como la ideología, y no la ciencia, ha marcado muchas decisiones políticas durante las últimas semanas. Decisiones que se han demostrado equivocadas, por cierto. Una educación que apueste decididamente por el conocimiento podría librarnos de esa rémora.

Explícame eso de que la crisis puede ser una oportunidad. 

Bueno, el libro va encarado al tema del conocimiento. Estamos muy acostumbrados a ver a gente que opina sin saber, pero el conocimiento es lo que nos permite ser críticos con las informaciones.  En la gestión de la covid-19, como también en todo lo que se ha dicho y hecho en el país, ha pesado más la ideología que el conocimiento. Este es el eje vertebral del libro. Por eso creo que en la educación hay que defender que los alumnos aprendan muchos conocimientos.

Ha habido bastantes intereses, también, a parte de ideologías….  

Claro, cuando tú tienes una ideología y sabes que el otro tiene la contraria, eso te hace dudar a la hora de tomar decisiones. Y  si mezclamos intereses económicos…  Pero el gran problema de los humanos es que somos mucho más emocionales que racionales. Decidimos más por intuición personal que por razonamientos empíricos. Nos enamoramos sin saber por qué, somos del equipo de fútbol que tenemos más cerca, compramos compulsivamente… Nos educan en una u otra ideología, pero ninguna de ellas aguanta el filtro científico. Este es el problema. Hay que tener conocimientos contrastados ordenados de forma lógica según causa y efecto, y buscar la interpretación más factible posible. Eso es lo que hacen científicos como Oriol Mitjà.

Covid-19 crisi i oportunitats

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¿Y qué tiene que ver la educación, entonces? 

Pues que la ideología seguirá pesando más, a no ser que haya una educación que nos enseñe a pensar en base a conocimientos contrastados y no en base a opiniones de opiniones, que es lo que hace la mayoría. Por eso el libro es una defensa del conocimiento en nuestra sociedad. Hay decisiones nacidas de cuadros científicos y técnicos que han tardado más de una semana en tomarse por razones ideológicas. Cuando se dan cuenta de que sus creencias no son factibles, solo entonces, acuden a la ciencia. Pongo muchos ejemplos en el libro.

Un tema muy en boga estos días: ¿Es viable compatibilizar educación presencial y virtual?

Bueno, en todo caso hay que abordar la cuestión más allá de la tecnología. En el libro hablo sobre el reparto de tabletas y ordenadores en los colegios, por ejemplo. Todo eso puede acabar en un pozo oscuro. Porque el principal problema que tiene un profesor de primero de ESO es que casi el 50% de sus alumnos no domina bien la comprensión lectora. Por más herramientas digitales que tú ofrezcas, si no dominan el plan lingüístico… Mi propuesta es que, mientras no haya clases lectivas en el aula, todo este tiempo que pasemos juntos, padres e hijos, aprovechemos para potenciar la comprensión lectora.

¿Y cómo se hace eso?

Pues, como se hacía antiguamente. Hacer cantar a los chavales, explicarles cuentos, ver juntos películas subtituladas… Es algo prioritario en las etapas infantil y primaria, porque es fundamental para pasar a secundaria. Es importante consolidar la comprensión lectora en los alumnos de primero y segundo de ESO, si no la tienen. A partir de ahí, en tercero o cuarto, ya me preocuparía más por el currículo y la exigencia.

¿Cómo están viviendo los profesores esta situación?

Todos los profesores que conozco van de cráneo. Atender a tantos alumnos de forma diversificada genera mucho trabajo. Nadie se lo imagina porque son muchos los que opinan sobre educación sin haber pisado un aula, pero los docentes están desbordados, y yo propondría que les aplaudiéramos, también.