Sandra Uzcategui es una cocinera y emprendedora venezolana

Sandra Uzcategui aprendió todo lo que hay que aprender sobre buen gusto en su casa. Después, tomó buenas lecciones de como montar un restaurante. Escapó de Venezuela buscando una oportunidad para ser feliz, y ahora es la chef venezolana de Melting Pot, un proyecto que ayuda a cocineros emprendedores migrantes que quieren abrirse un camino.

¿Cómo empezaste en la cocina?
Vengo de una familia amante del buen comer, de la buena mesa. En mi casa comíamos muy bien. Papá compraba muchos libros, mamá cocinaba. En casa, sentarse a comer siempre fue una fiesta..

Una buena motivación.
Sí, por eso las cuatro niñas nos ha gustado mucho la cocina. Vivíamos en Francia porque mi padre era diplomático. Las dos mayores se casaron allí, y una de ellas con un gran chef.

¿Y las otras dos?
Las dos pequeñas volvimos a Venezuela y comenzamos a hacer un cátering. Con la experiencia de casa y las recetas de mi madre, mi abuela, de toda la familia. Monté dos restaurantes italianos en Bogotá, porque tuvimos que salir de Venezuela, y nos fue muy bien, pero nuestros socios no tuvieron paciencia..

Eso lo he oído antes.
En cualquier restaurante tienes que esperar un tiempo de crecimiento pero los socios que teníamos no tuvieron la espera necesaria. No hay cocinero que no haya tenido una mala experiencia como esa.

¿Y luego?
Regresamos a Venezuela y nos fuimos a la Isla Margarita, la menos tocada por la situación del país. Y allí me dediqué a estudiar gastronomía y gerencia gastronómica. Y después, de nuevo nuevo saltamos y ahora intentamos establecernos aquí

¿Quieres montar un restaurante?
No sé. Lo estoy estudiando. Con toda la experiencia que yo ya tengo me gustaría entrar en el medio educativo.

¿Por qué?
Tengo 56 años. Estoy fuerte, porque soy deportista, pero estar en un voleo en el día a día es muy devastador. Amo esa adrenalina, pero todo tiene su tiempo, y ahora pienso en dedicarme a la asesoría y ayudar a los demás. Uno no aprende del error del otro pero se puede hacer el camino más suave..

Y mientras, cocinas en Melting Pot.
Sí, Adela y Laia son dos seres espectaculares. Te dan automáticamente la mano. Los migrantes, si estamos acá, no es porque nos aburrimos en nuestro país, sino porque necesitamos saltar. Ellas se cuidan de todo y ayudan a muchos como yo, que venimos de otras tierras y necesitamos arrancar por un camino. Y eso no lo hace todo el mundo. Son bellas personas.