Renovar el aire de un espacio cerrado exige como mínimo tres horas de ventilación.

El riesgo de contagio de covid-19 en ambientes interiores es superior al riesgo en el interior. Esto es porque las partículas en suspensión, también llamados aerosoles, susceptibles de contener coronavirus, pueden acumularse en los espacios cerrados. ¿Cómo podemos reducir ese riesgo en escuelas oficinas, e incluso en la propia casa?

La emisión de aerosoles puede reducirse disminuyendo el número de personas en el espacio, hablando en voz baja (cuando gritamos se multiplica por 30 la emisión), reduciendo la actividad física (cuando estamos acelerados emitimos más aerosoles) y, por supuesto, usando la mascarilla.

En cuanto a la exposición a las partículas, también se reduce llevando puesta siempre la mascarilla. Reducir el tiempo de exposición es crucial, así nos alejamos de la influencia de las partículas contaminadas. Mantener las distancias, obviamente. Y una muy importante, y que se ha explicado poco: la ventilación o purificación del aire. Parece fácil, pero no todo el mundo la hace correctamente.

¿CÓMO SE VENTILA UN ESPACIO CERRADO?

Es tan importante ventilar bien que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha editado una guía para enseñarnos a ventilar nuestros espacios cerrados. Está pensada para escuelas, pero es muy útil para oficinas, tiendas e incluso para los hogares.

Purificar el aire consiste en eliminar las partículas de suspensión. Esto se consigue mediante la filtración del aire. Se calcula que en una hora entra en la sala un volumen de aire exterior igual al volumen de la sala, lo que significa que se reemplaza el 63% del aire. Para substituir el 95% hay que ventilar el espacio tres veces por hora. Esto como norma general.

La ventilación depende naturalmente del volumen de la sala, del número y la edad de los ocupantes, la actividad realizada… Para hacernos una idea: en las escuelas la norma debería ser 5-6 renovaciones de aire por hora para aulas de 100 m2, con 25 estudiantes de 5-8 años. En este caso concreto menos de tres renovaciones del aire sería francamente peligroso.

Hay que tener en cuenta que el riesgo cero no existe. Cuanto mejor sea la ventilación, menor es el riesgo de contagio.

DOS RECOMENDACIONES

  • Dadas las circunstancias, mejor mantener las habitaciones ventiladas y llevar jerseys o chaquetas que cerrar las ventanas y subir la calefacción. Lo mismo que para el frío vale para el ruido, es preferible reducirlo  en las salas contiguas que cerrar puertas.
  • La ventilación natural es la primera opción por supuesto, pero en caso de que sea insuficiente o de que las condiciones meteorológicas sean adversas se puede implementar algún sistema de ventilación forzada y/o purificación de aire. Podemos conseguir ventilación suficiente utilizando equipos extractores o impulsores individuales con un caudal de aire adecuado. También pueden instalarse equipos provistos de filtros HEPA.